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NTGAS: cómo rediseñar una marca industrial sin perder su esencia

NTGAS: cómo rediseñar una marca industrial sin perder su esencia

Hay marcas que llegan a tu vida como un encargo profesional y acaban convirtiéndose en parte de tu propia historia. NTGAS es una de ellas. Una marca industrial, familiar, internacional, vinculada a la fabricación de equipamiento profesional para hostelería, pero también una empresa a la que le tengo un aprecio muy especial porque, con el paso de los años, ha terminado siendo mucho más que un cliente.

En ElefantAmbulant hablo muchas veces de creación de marcas, de identidad corporativa, de estrategia, de logotipos, de tipografías y de cómo una buena marca puede ayudar a una empresa a comunicar mejor lo que es. Pero en el caso de NTGAS, el trabajo tuvo un matiz distinto: no se trataba de crear desde cero, sino de rediseñar una marca existente sin traicionar su esencia.

Y eso, aunque pueda parecer más sencillo, muchas veces es mucho más complejo.

 

Una empresa que estaba a 300 metros y que no conocía

Antes de trabajar con David y Héctor Pardo, ya conocía personalmente a Héctor. Pero, curiosamente, la empresa era prácticamente desconocida para mí. Y digo curiosamente porque la antigua ubicación de NTGAS, en El Real de Gandia, estaba a apenas 300 metros de mi casa.

Sí, 300 metros.

A veces tenemos proyectos enormes muy cerca y no los vemos hasta que la vida decide ponérnoslos delante. Eso ocurrió en 2013, cuando conocí a David y empezamos trabajando en una nueva página web para la empresa.

Aquel primer contacto fue suficiente para intuir dos cosas. La primera, que estaba ante una empresa con muchísimo potencial, con producto propio, conocimiento técnico, capacidad industrial y una historia familiar muy potente. La segunda, que la marca gráfica iba a ser un problema.

No porque no tuviera personalidad. La tenía. Pero no respondía a muchos de los parámetros que debe cumplir una marca bien estructurada y concebida: legibilidad, equilibrio, versatilidad, capacidad de adaptación, coherencia formal y facilidad de aplicación en diferentes soportes.

Y cuando hablamos de una empresa industrial, esto es todavía más importante.

 

El problema de una marca difícil de aplicar

La antigua marca de NTGAS tenía una disposición vertical, con una composición llamativa, pero complicada. Funcionaba en algunos contextos, pero resultaba difícil de adaptar a la realidad diaria de la empresa.

Una marca industrial no vive solo en una tarjeta de visita o en una web. Vive en placas de producto, máquinas, catálogos, ferias internacionales, vinilos, embalajes, instrucciones técnicas, documentación comercial, vehículos, presentaciones, vídeos corporativos y un largo etcétera.

Y ahí la marca antigua empezaba a sufrir.

Su construcción vertical dificultaba la aplicación en muchos productos fabricados por NTGAS. La lectura no siempre era cómoda, el conjunto tenía demasiada tensión visual y la integración en espacios horizontales era compleja. En definitiva, la marca no estaba ayudando lo suficiente a la empresa a proyectar la imagen de solidez, precisión e innovación que realmente tenía.

Así que les propuse a David y Héctor presentarles un rediseño.

Y me dieron el sí.

 

Cuando rediseñar no significa borrar

Al comenzar el proceso, mi primer impulso fue trabajar una marca completamente nueva. Como suele pasar cuando te enfrentas a un rediseño, empiezas a buscar caminos, soluciones, composiciones, tipografías, símbolos,… Pero había algo que no terminaba de encajar.

La nueva propuesta podía ser más moderna, sí. Podía ser más limpia, también. Pero sentía que se alejaba demasiado de la esencia de NTGAS. Y eso era un error.

David y Héctor estaban contentos con su marca. La sentían como propia. Formaba parte de la empresa, de su historia, de su recorrido. Y en branding hay algo que nunca conviene olvidar: una marca no pertenece al diseñador; pertenece a la empresa, a su equipo, a sus clientes y a la memoria que ha ido construyendo con el tiempo.

No siempre hay que romper. No siempre hay que inventar una idea disruptiva. A veces tienes delante todos los elementos de una marca ganadora y lo único que necesitas es mirarlos de otra manera.

Y entonces me vino a la cabeza Ferran Adrià.

 

La deconstrucción como método de branding

Ferran Adrià revolucionó la cocina de vanguardia deconstruyendo platos tradicionales. No destruía la receta: la analizaba, la desmontaba, respetaba su esencia y la volvía a presentar de una manera nueva, más precisa, más sorprendente y más contemporánea.

Y pensé: esa es la línea.

La solución para rediseñar la marca NTGAS no era eliminar lo anterior, sino deconstruirlo. Entender qué elementos tenían valor, cuáles formaban parte de la memoria visual de la empresa y cuáles necesitaban una nueva estructura para funcionar mejor.

Así que recuperé la tipografía. La Serpentine, con su carácter técnico, industrial y ligeramente futurista, tenía mucha fuerza. Era parte del ADN visual de NTGAS. El problema no era la tipografía, sino cómo estaba organizada.

El siguiente paso fue poner todas las letras de NTGAS al mismo nivel. Esa decisión aparentemente sencilla cambió por completo la percepción de la marca. La convirtió en una marca más sólida, más horizontal, más estable y mucho más fácil de aplicar.

De repente, NTGAS respiraba de otra manera.

 

El símbolo: un aliado gráfico para todo

Otro de los grandes aciertos fue recuperar y potenciar el símbolo. Ese elemento geométrico azul, inclinado, contundente, se convirtió en mucho más que un acompañamiento del logotipo. Con el tiempo ha sido uno de mis grandes aliados gráficos para desarrollar todo el universo visual de la marca.

Su forma transmite movimiento, tecnología, dirección y energía. Es un elemento sencillo, pero con mucha personalidad. Puede funcionar como recurso de composición, como contenedor, como acento visual, como patrón, como elemento de señalización o como soporte para diferentes mensajes.

En una empresa como NTGAS, donde la comunicación debe moverse entre lo técnico y lo comercial, entre lo industrial y lo emocional, disponer de un recurso gráfico tan versátil es oro.

Ese símbolo ha permitido construir aplicaciones coherentes en catálogos, stands, vídeos, presentaciones, redes sociales, documentación corporativa y piezas promocionales. Ha servido para dar unidad visual a una empresa que no ha dejado de crecer, innovar y diversificar su comunicación.

 

Una marca industrial más limpia, fuerte y reconocible

Uno de los grandes aciertos de este rediseño fue conseguir que NTGAS pasara de tener una marca a todas luces caduca, condicionada por una composición compleja y difícil de aplicar, a disponer de una identidad mucho más atemporal, capaz de soportar perfectamente el paso del tiempo. Y esto es importante, porque rediseñar no significa cambiar por cambiar. Como decía mi admirado Pepe Crespo al hablar de la evolución de una marca: “Si funciona, ¿para qué la vas a cambiar?”. Esa frase resume muy bien el espíritu de este proyecto. No se trataba de borrar la memoria visual de NTGAS, sino de detectar qué funcionaba, conservarlo, ordenarlo y darle una nueva vida. La nueva marca no rompía con la anterior: la hacía crecer, la limpiaba, la equilibraba y la preparaba para convivir con una empresa más moderna, más internacional y más ambiciosa. Ahí está, precisamente, la diferencia entre una ocurrencia gráfica y un verdadero trabajo de identidad corporativa.

Así, el resultado del rediseño fue una marca más clara, más equilibrada y más profesional. Una identidad corporativa capaz de respetar el pasado de NTGAS y, al mismo tiempo, prepararla para el futuro.

El nuevo logotipo ganó en legibilidad. La composición horizontal facilitó su aplicación en maquinaria, web, catálogos y soportes comerciales. La tipografía mantuvo el carácter técnico de la marca. El color azul reforzó la idea de tecnología, precisión y confianza. Y el símbolo aportó un sistema visual muy útil para construir marca más allá del propio logotipo.

Porque una buena identidad no se limita a “poner el logo”. Una buena identidad te da herramientas. Te permite ordenar la comunicación, crear piezas reconocibles y hacer que cualquier soporte respire la misma personalidad.

Y eso, en NTGAS, era fundamental.

 

Una marca para una empresa familiar con proyección internacional

Con los años, NTGAS ha demostrado que la marca debía estar a la altura de una empresa que trabaja a nivel internacional, que fabrica producto propio y que sigue evolucionando con nuevas líneas, nuevas soluciones y nuevas marcas.

La identidad tenía que transmitir industria, pero también cercanía. Tecnología, pero también oficio. Innovación, pero también familia. Porque NTGAS no es solo una fábrica de equipamiento profesional para hostelería. Es una empresa con historia, con personas, con clientes que confían en ella y con una forma muy concreta de hacer las cosas.

En ese equilibrio está gran parte del valor de la marca.

Una marca industrial bien trabajada no debe parecer fría. Debe ser precisa, sí. Debe ser sólida. Pero también debe dejar ver que detrás hay criterio, experiencia y una manera de entender el negocio.

 

Confianza, honestidad y muchos años de trabajo

Estoy convencido de que aquel rediseño fue uno de los puntos de partida de la confianza que David y Héctor depositaron en mí. No porque la marca quedara bien, que también, sino porque el proceso fue honesto.

No intenté imponer una idea ajena. No busqué lucirme con una propuesta que rompiera con todo. Intenté escuchar, entender, respetar y mejorar. Y esa es, para mí, una de las claves del branding bien hecho.

Desde entonces, he tenido la suerte de desarrollar muchas otras marcas y proyectos para NTGAS, hasta terminar dirigiendo su departamento de Marketing y Comunicación. Una responsabilidad que asumo con orgullo, porque esta empresa forma parte de mi día a día profesional y también emocional.

Cierro este texto con un agradecimiento muy especial a mis grandes amigos David Pardo, CEO de NTGAS, y Héctor Pardo, CFO, por todos estos años trabajando codo con codo.

Gracias por confiar en mi experiencia desde el primer momento. Gracias por dejarme formar parte de la familia NTGAS. Gracias por permitirme aportar visión, estrategia y comunicación a una empresa que sigue creciendo, innovando y llevando su marca cada vez más lejos.

Y gracias, sobre todo, por seguir disfrutando juntos de cada proyecto.

Porque al final, crear marca también es eso: construir confianza, compartir camino y hacer que una empresa pueda contar mejor quién es, de dónde viene y hacia dónde quiere ir.

 

Tito Estruch
Interim Manager en Comunicación | Experto en Marketing y Creación de Marca

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